¿Cómo te ves compitiendo?

Visualización: entrena tu mente antes de lanzarte al agua.

En natación, muchas veces pensamos que todo se decide en el agua. Técnica, fuerza, resistencia… Pero hay una parte del rendimiento que no se ve, que no hace ruido y que, sin embargo, puede marcar la diferencia en los momentos importantes: lo que pasa en tu cabeza antes de competir.

La visualización es una herramienta que muchos deportistas utilizan y que cuando se trabaja bien, puede convertirse en un gran aliado.

🔵 ¿Qué es la visualización?

La visualización consiste en imaginar de forma consciente una acción deportiva antes de realizarla, intentando reproducir con el mayor detalle posible lo que ocurrirá en la realidad. ¡Ojo no es solo pensar en la carrera! Es vivirla mentalmente antes de nadarla:

  • Sentir el agua.
  • Escuchar la salida.
  • Notar el ritmo.
  • Ejecutar los virajes.
  • Llegar a la pared.

Cuanto más real sea la imagen, mayor será su impacto.

🔵 ¿Por qué funciona?

Cuando visualizas correctamente:

  • Refuerzas patrones técnicos.
  • Reduces la incertidumbre.
  • Aumentas la confianza.

👉 Mis claves para una buena visualización:

✅ 1. Visualiza en primera persona con expectativas realistas

No te veas desde fuera. Vive la acción como si estuvieras dentro de tu cuerpo y se realista valorando tus opciones ante la prueba.

✅ 2. Sé específico y utiliza imágenes reales

No visualices “nadar bien”. Visualiza detalles concretos con sensaciones y emociones:

  • posición del cuerpo
  • frecuencia de brazada
  • respiración
  • virajes

Y utiliza imágenes reales de la piscina donde se celebra la competición.

✅ 3. Incluye las dificultades

No todo sale perfecto. Imagina también momentos de fatiga y cómo los gestionas.

 

A lo largo de mi carrera deportiva la visualización ha sido mi gran alidada. Cuando has visualizado, cuando has “nadado” antes de nadar, llegas al agua con una sensación diferente: más control, más confianza y menos dudas.

Porque en ese momento, ya no es la primera vez que haces esa carrera. Es la segunda.

 

Miguel Ángel Martínez Tajuelo. “Calle 6 blog de natación”.

Nadador Paralímpico y Entrenador Superior de Natación

¿Si yo puedo tu puedes?

Huye del “si yo puedo, tú puedes”. Mejor construye tu auto-confianza

Vivimos en una época en la que los mensajes motivacionales están por todas partes. ¡Las tazas de café nos motivan cada mañana! Frases rápidas, vídeos inspiradores, historias de superación que parecen querer resumir la vida en una idea muy sencilla: “Si yo puedo, tú puedes.”

A primera vista parece un mensaje positivo que transmite esperanza, motivación y posibilidad. Pero con el tiempo he aprendido que esta frase, aunque bienintencionada, no siempre ayuda tanto como parece. La realidad es más compleja, pero más interesante.

Cada persona parte de un lugar diferente

Desde mi punto de vista, uno de los grandes errores del “si yo puedo, tú puedes” es que da por hecho que todos empezamos desde el mismo punto. Pero no es así. Cada persona tiene una historia y circunstancias distintas, habilidades únicas y experiencias diferentes.

Compararse solo puede generar frustración innecesaria. Lo que para alguien es un paso pequeño, para otro puede ser un desafío enorme.

Inspirar no es imponer

Las historias de esfuerzo y superación son valiosas. Nos muestran que las cosas pueden cambiar y que el trabajo tiene recompensa. Pero inspirar no debería significar decirle a alguien:  “Haz exactamente lo mismo que yo hice”. Inspirar debería significar algo más profundo: “Si yo encontré mi camino, tú también puedes encontrar el tuyo.” Ahí está la diferencia.

👉 La clave es construir tu propia autoconfianza

En lugar de obsesionarnos con lo que otros han logrado, quizá deberíamos centrarnos más en algo que sí depende de nosotros: Construir nuestra propia auto-confianza.

La auto-confianza no aparece de un día para otro. Se construye y desarrolla poco a poco:

  • Cumpliendo pequeños compromisos con uno mismo.
  • Superando dificultades paso a paso.
  • Aprendiendo de los errores.
  • Reconociendo los avances, aunque sean pequeños.

El deporte es el gran ejemplo

En el deporte cada atleta tenemos nuestro propio proceso. Por ejemplo, mi forma de hacer el viraje en la piscina, solo me sirve a mi y tengo que trabajar ese gesto técnico con mis propias habilidades y a mi ritmo. Intentar copiar el camino de otro rara vez funciona.

Lo que sí funciona es algo mucho más sencillo y mucho más exigente: confiar en tu propio proceso y seguir trabajando.

 

Quizá estaría bien cambiar la frase:

En lugar de decir: “Si yo puedo, tú puedes.” Es más realista: “Si yo pude encontrar mi camino, tú también puedes encontrar el tuyo.”

Porque cada historia es diferente, que es lo que hace que cada logro tenga verdadero valor.

Miguel Ángel Martínez Tajuelo.

Deporte y bienestar

Vivimos en una época en la que todo va rápido.

Trabajo, responsabilidades, móvil, prisas… y muchas veces lo primero que sacrificamos es el movimiento… “Ya entrenaré mañana”, “Hoy no me da la vida”, “Esta semana imposible”…

Pero la realidad es otra: el deporte no es un lujo, es una herramienta de bienestar.

Y no hablo solo de rendimiento ni de marcas. Hablo de algo mucho más importante: sentirnos mejor por dentro y por fuera.

Cuando hacemos ejercicio de forma regular pasan cosas muy interesantes:

  • Dormimos mejor
  • Gestionamos mejor el estrés
  • Aumenta nuestra energía diaria
  • Mejora nuestro estado de ánimo
  • Nos sentimos más capaces

Y es que para obtener beneficios del deporte no hace falta entrenar como un profesional. Simplemente hace falta regularidad.

Muchas personas abandonan porque se ponen objetivos irreales:

  • “Voy a entrenar 6 días a la semana”
  • “Tengo que empezar fuerte”
  • “Si no entreno una hora, no merece la pena”

El bienestar personal se construye con hábitos sostenibles, por ejemplo:

  • 20–30 minutos de movimiento
  • 3 días por semana
  • Actividades que realmente te gusten
  • Progresión poco a poco

 

🔄 El deporte como válvula de escape:

En el día a día todos acumulamos tensión y el deporte bien enfocado actúa como:

  • Descarga emocional
  • Regulador del estrés
  • Espacio personal
  • Momento de desconexión mental

 

He llegado a lo más alto en el deporte y ahora sigue siendo parte fundamental de mi vida, ayudándome a cuidar lo más importante que tenemos, el cuerpo y la mente.

Miguel Ángel Martínez Tajuelo.

¿Cómo te hablas dentro del agua?

En competición, no solo compite tu cuerpo… ¡También compite tu cabeza!

Mientras estás en la cámara de llamada, en el poyete o en mitad de la prueba, hay una voz que no se calla. A veces te empuja… y otras veces te frena más que cualquier rival. Pero ¿de quién es esa voz? ¡Tuya! Es tu diálogo interno.

En tu caso ¿juega a tu favor… o en tu contra?

Aprender a gestionar lo que nos decimos durante la competición puede marcar la diferencia entre bloquearnos… o rendir al máximo.

 

¿Qué es el auto-diálogo?

El auto-diálogo es la conversación interna que mantenemos con nosotros mismos antes, durante y después de competir.

Puede ser:

  • Facilitador → “Estoy preparado”, “Controla la respiración”, “Ve a tu ritmo”.
  • Limitante → “No llego”, “Me estoy hundiendo”, “Los demás están más fuertes”.

El problema llega cuando la cabeza se vuelve en tu contra

En natación  todo pasa muy rápido. Y bajo fatiga, la mente cambia el foco de atención a lo negativo como:

  • “He salido demasiado fuerte…”
  • “No aguanto este ritmo…”
  • “Me están pasando…”
  • “Hoy no es mi día…”

El problema es engancharse a ese discurso y dejar que condicione la ejecución técnica y el ritmo de carrera.

 

Mis claves para usar el auto-diálogo a tu favor:

👉 Usar palabras cortas y concretas

En el agua no hay tiempo para discursos largos, por lo que funcionan mejor los disparadores breves, como:

  • “Largo”
  • “Empuja”
  • “Suave”
  • “Ritmo”
  • “Respira”

👉 Habla en positivo… pero realista

✅ “Mantén la técnica”
✅ “Controla la frecuencia”
✅ “Sigue empujando”

El auto-diálogo eficaz orienta la acción.

👉 Prepáralo antes de competir

Se pueden tener frases preparadas para momentos clave.

  • En cámara de llamada
  • Antes de subir al poyete
  • En el primer 50
  • Cuando aparece la fatiga
  • En el último largo

Sería ideal introducirlo en los entrenamientos e ir probando palabras y frases en series exigentes. El objetivo es que, en competición, salga automático.

 

🔵En competición, cada detalle suma. La salida, el viraje, la brazada… y también lo que te dices cuando sientes la fatiga. La clave no es eliminar pensamientos negativos (eso es irreal), sino aprender a dirigir nuestra voz interna. Porque el auto-diálogo también se entrena.

Miguel Ángel Martínez Tajuelo. “Calle 6 blog de natación”.

Nadador Paralímpico y Entrenador Superior de Natación

Nuevos objetivos, nuevos propósitos…

Enero es sin duda, el mes de los nuevos objetivos. Gimnasios llenos, agendas nuevas y propósitos por todas partes. Pero también es el mes donde nacen muchas frustraciones. No es solo marcarse objetivos, sino cómo nos los marcamos.

En mi opinión estaría bien diferenciar entre:

  • Propósitos: deseos generales.

“Quiero cuidarme más”, “quiero mejorar”, “quiero cambiar”.

  • Objetivos: caminos concretos.

“Entrenar 3 días a la semana”, “leer 10 minutos al día”, “organizar mejor mi tiempo”.

Y es que los propósitos nos inspiran, mientras que los objetivos sostienen nuestras acciones.

 

Errores más comunes que cometemos al empezar el año:

Hablar de:

  • Querer cambiarlo todo a la vez.
  • Compararnos con otros.
  • Olvidar desde dónde partimos.

 

👉 ¿Cómo marcar objetivos realistas y mantenerlos?

Mi propuesta es la siguiente:

  1. Pocos objetivos, pero importantes.
  2. Que dependan de ti, no de factores externos.
  3. Dividirlos en pequeños pasos.
  4. Aceptar que habrá días malos.

 

👉 Así lo hago yo:

Elijo un objetivo personal, uno profesional y uno de autocuidado.

Y escribo:

  • Por qué es importante para mí.
  • ¿Qué pequeño paso puedo dar esta semana para conseguirlo?

 

El deporte me ha enseñado que es importante marcarme objetivos, para conseguir mis propósitos y he aprendido a ser flexible, a disfrutar del proceso y a focalizar mi atención en las pequeñas acciones diarias sin obsesionarme con el resultado final.

Los objetivos no están para presionarnos… ¡Están para orientarnos!

 

Miguel Ángel Martíinez Tajuelo.

Nivel de activación: ni pasado de vueltas, ni dormido.

En este blog os he contado mi experiencia en natación con el programa de establecimiento de metas, cómo afrontar los entrenos si entrenas solo y el entrenamiento en tiempo de fiestas. Ahora comenzado el año y con importantes competiciones a la vista quiero hablaros del Nivel de Activación.

En natación ganar o perder, alcanzar nuestro objetivo o no, también depende de  conseguir el nivel de activación adecuado en el momento justo.

¿Qué es el nivel de activación?

El nivel de activación es el estado físico y mental con el que afrontamos un entrenamiento o una competición y se podría decir que está formado por nuestra:

  • Energía.
  • Tensión muscular.
  • Concentración.
  • Motivación.
  • Capacidad de control emocional.

Si imaginamos nuestro Nivel de Activación como un regulador de nuestro cuerpo-mente ante un entrenamiento o competición:

  • Si está muy bajo → falta de intensidad y desconexión.

Por ejemplo:

  • Te cuesta entrar en ritmo
  • Sensación de desgana
  • Falta de intensidad en las series
  • Brazadas sin interés, ni intención.
  • Pensamientos tipo: “No estoy fino hoy”, etc.

 

  • Si está muy alto → nervios, rigidez, ansiedad y errores.

Por ejemplo:

  • Demasiada tensión corporal
  • Respiración acelerada
  • Salidas precipitadas
  • Pérdida de sensibilidad con el agua
  • Errores técnicos por querer hacerlo todo “a tope”

 

  • Nivel óptimo → foco en lo importante, fluidez, confianza y rendimiento.

El objetivo no es estar siempre al máximo, sino saber regularse según el momento.

 

Claves que me han funcionado para regular mi nivel de activación:

👉 1. Hay que Conocerse.

Cada nadador responde de forma diferente. Hay quien necesita activarse mucho para rendir y quien necesita calma y control.

Pregúntate:

  • ¿Rindo mejor cuando estoy tranquilo o cuando estoy muy activado?
  • ¿Cómo me siento en mis mejores entrenos/ competiciones?

👉 2. Crear rutinas.

Las rutinas ayudan al cuerpo y a la mente a colocarse en el punto justo.

Ejemplos:

  • Siempre el mismo calentamiento
  • Misma música antes de entrenar o competir
  • Mismas respiraciones previas.

Las rutinas reducen la incertidumbre y regulan la activación de forma natural.

👉 3. Usar la respiración como regulador.

La respiración es una de las herramientas más potentes:

  • respiraciones profundas y lentas → bajan activación
  • respiraciones más cortas y activas → suben activación

Aprender a usarla te da control inmediato sobre tu estado mental.

 

A lo largo de mi carrera he comprobado que mis mejores resultados no llegaron cuando estaba más nervioso ni cuando me sentía excesivamente relajado, sino cuando encontraba ese punto intermedio donde el cuerpo responde y la mente confía. Cuando consigues ese equilibrio, nadas más suelto, tomas mejores decisiones y disfrutas mucho más del proceso. Y para llegar a ese punto los ejercicios de respiración me ayudaban muchísimo.

La activación se entrena al igual que la técnica o la resistencia.

🔵 Y Recuerda:

No se trata de ir siempre al máximo, sino de ir en el punto justo cuando de verdad importa.

Miguel Ángel Martínez Tajuelo. “Calle 6 blog de natación”.

Nadador Paralímpico y Entrenador Superior de Natación

Entrenamiento vs. Fiestas: la disciplina que marca la diferencia

Diciembre siempre llega con dos ingredientes inevitables: ilusión y tentaciones. Reuniones, cenas, celebraciones, comidas familiares… Y en medio de todo eso, los entrenamientos.

Para muchos nadadores, diciembre es ese mes en el que más cuesta levantarse temprano, en el que la piscina está más fría de lo normal y en el que la motivación se mezcla con el olor a polvorón. Pero si algo he aprendido a lo largo de mi carrera es que los objetivos del próximo año se empiezan a ganar ahora, no en enero.

Navidad: un descanso emocional… pero no deportivo

Las fiestas son importantes. Nos cargan de energía, nos conectan con la familia y amigos, sacándonos por unos días del ritmo habitual. Pero descansar emocionalmente no significa detener por completo el trabajo deportivo.

La clave está en entender que  nuestro cuerpo no entiende de fiestas. Si dejamos de entrenar, sufrimos desadaptaciones; se pierden sensaciones, tono muscular y ritmo. Cuesta muy poco perderlas y muchísimo recuperarlas. Ese “ya volveré con fuerza en enero” suele traducirse en semanas de adaptación… y en enero ya vamos a contrarreloj para las primeras competiciones del año.

¿Por qué entrenar en Navidad es tan importante?

Es necesario mantener sensaciones, hábitos y disciplina, porque:

  • Protege tu preparación anual.
  • Refuerza tu disciplina mental, uno de los pilares más importantes del deportista.
  • Evita empezar el año con la sensación de estar “oxidado”.
  • Te mantiene en el camino cuando otros aflojan.

Se podría decir que Diciembre puede no ser un mes para crecer, pero si un mes para no retroceder.

La disciplina que se entrena fuera del agua

Estas fechas ponen a prueba algo más que los músculos: ponen a prueba tu capacidad de priorizar tus objetivos cuando el contexto empuja en otra dirección. Cada vez que eliges ir a entrenar sabiendo que te espera luego una cena, una reunión o un día festivo, estás fortaleciendo tu identidad como deportista. Esta identidad es la que te acompaña en marzo, en junio y en el día que te juegas una mínima, una final o una marca personal.

Disfrutar de las navidades entrenando

Como nadador Paralímpico, para mí diciembre siempre ha sido un reto a la hora de poder continuar con mi preparación; compromisos familiares, eventos, piscinas cerradas, etc.

No se trata de vivir las fiestas como un sacrificio. Se trata de encontrar un equilibrio realista:

  • Planifica tus entrenamientos antes de que lleguen los compromisos. Por ejemplo; en esas semanas convertía los festivos en mi fin de semana, de manera que entrenaba la mañanas de noche buena y noche vieja, descansando el 25 de diciembre y 1 de enero. Y si la piscina estaba cerrada, viajaba a alguna de alrededor que estuviera abierta.
  • No busques exigir más de la cuenta: busca mantener. Es más que suficiente con acudir a la piscina disciplinadamente y hacer el entreno programado.
  • Entrena por la mañana si puedes. Haz lo prioritario tu primera tarea del día. ¡Que luego no encontramos el hueco para ir a entrenar!
  • Cuida tu descanso incluso con horarios cambiados. ¡Hay tiempo para todo! Simplemente organízate bien esos días.
  • Y no te castigues por un exceso puntual, pero no permitas que ese exceso se convierta en una excusa.

Cada entrenamiento que haces en diciembre, para mí, vale el doble. Porque no solo estás entrenando el cuerpo: estás entrenando la mentalidad que te hará llegar más fuerte que los demás cuando empiece la temporada de verdad.

La Navidad no es un freno: es una prueba. Una prueba de enfoque, de compromiso y de amor por tu deporte. Si consigues superarla, enero no será un comienzo… será una continuación natural del trabajo bien hecho. Y de esa continuidad, salen los resultados que deseamos.

Miguel Ángel Martínez Tajuelo. “Calle 6 blog de natación”.

Nadador Paralímpico y Entrenador Superior de Natación

¿Accesibilidad universal o capacidad de adaptación?

Cada 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha que invita a reflexionar sobre cómo está construido nuestro mundo… y para quién está realmente pensado. Este 2025 el lema de la ONU es “Fomentar sociedades inclusivas de la discapacidad para avanzar en el progreso social”.

Al hablar de sociedades inclusivas siempre pienso en lo que para mí es lo más básico, la accesibilidad universal. Rampas, señalización, transporte adaptado, tecnología inclusiva, espacios sin barreras. Si echamos la vista atrás, sí que se ha avanzado: existen leyes y normativas que regulan la accesibilidad universal y cada vez son más las ciudades, empresas y servicios que integran mejoras para que todos podamos participar en igualdad de condiciones. Edificios sin barreras arquitectónicas, tecnología al servicio de la inclusión, asistencia en trasporte público, etc.

 

Pero incluso con esas mejoras, la realidad del día a día es mucho más cruda: el mundo aún no está diseñado para todos. Hay aceras impracticables, rampas que comienzan con un escalón, trámites inaccesibles, espacios reservados mal ubicados y un largo etcétera que solo conocemos quienes lo vivimos. Y justo aquí aparece la capacidad de adaptación:
Capacidad de que desarrollamos las personas con discapacidad, cuando el entorno no acompaña.

Adaptarse no es una elección, es una necesidad

Cuando la accesibilidad falla, las personas con discapacidad que podemos, buscamos alternativas, experimentamos, resolvemos. Y quienes no pueden buscar alternativas para adaptarse se fastidian y quedan excluidos.
La sociedad suele admirar esta capacidad de adaptación y a veces se etiqueta como “superación”. Pero la verdad es más sencilla: no es superación, es supervivencia.

Las personas con discapacidad —y nuestras familias— aprendemos a adaptarnos… ¡Porque no queda otra! Y esa habilidad, que nace de la necesidad, acaba convirtiéndose en una forma de vida; hacer posible lo que es complicado.

Accesibilidad + adaptación: dos fuerzas que deben convivir

La accesibilidad universal no es un lujo ni una concesión: es un derecho.
Y la capacidad de adaptación no debería ser un plan B permanente: es un recurso valioso, pero no debe sustituir al entorno accesible que como sociedad debemos construir. Cuando ambas fuerzas se unen —un entorno que facilita, y una persona que aporta iniciativa, resiliencia y creatividad— entonces aparece lo mejor; autonomía, participación real, igualdad de oportunidades.

¿Y qué podemos hacer como sociedad?

  • Dar ejemplo desde las administraciones públicas promoviendo y mejorando la accesibilidad universal.
  • Diseñar con empatía y pensando como un lugar, evento o trámite puede ser accesible en igualdad de condiciones.
  • Haciéndonos partícipes a las personas con discapacidad, en las cuestiones relacionadas con la inclusión en la sociedad.

 

A lo largo de mi vida, tanto en lo personal como en lo deportivo, he tenido que adaptarme a escenarios que no estaban hechos para mí. Piscinas, hoteles, eventos… Y aunque la adaptación me ha dado herramientas valiosas, también me ha mostrado algo claro: no quiero un mundo donde tengamos que ser expertos en adaptarnos; quiero un mundo pensado para todos desde el principio.

Este 3 de Diciembre no solo reivindico la accesibilidad universal. Reivindico empatía, respeto e inclusión real para seguir mejorando nuestra participación en la sociedad.

Y mientras esto llega, lo que toca es adaptarnos. Y quien no pueda adaptarse, se jode y se queda fuera.

Miguel Ángel Martínez Tajuelo.

Afrontar los entrenamientos cuando toca entrenar solo…

Entrenar acompañado es fácil: hay ambiente, hay ritmo, hay pique entre compañer@s, es divertido cuándo el entreno sale bien y tienes con quien desahogarte cuando la cosa se pone difícil. Pero cuando te encuentras entrenando solo… ¡la película cambia! La piscina se siente más grande, el crono es más duro y la motivación es exclusivamente intrínseca.

A muchos nadadores nos ocurre: lugar de residencia diferente al del club, horarios complicados, compaginar con estudios o trabajo, etc. Con estas situaciones te ves haciendo tu trabajo sin nadie al lado. Ese momento puede convertirse en un freno… o en una de las mejores oportunidades para crecer.

 

 

 

Porque entrenar solo no es solo un reto físico. Es un desafío mental, emocional y de carácter. Y si aprendes a afrontarlo, te conviertes en un deportista mucho más fuerte.

 

El impacto psicológico de entrenar solo:

🔹 Falta de referencia externa

Sin compañeros al lado, no puedes comparar ritmos o sensaciones. Eso puede generar dudas: “¿Lo estaré haciendo bien?”, “¿Será suficiente este ritmo?”.

🔹 Mayor riesgo de desconcentración

La mente se dispersa más fácilmente: pensamientos, cansancio acumulado, distracciones… El silencio puede volverse un enemigo si no se sabe gestionar.

🔹 Sensación de aislamiento

Especialmente en ciclos largos, la soledad puede pesar psicológicamente. El apoyo de un grupo se nota cuando falta.

Pero aquí está la clave…

Entrenar solo también te enseña a escucharte mejor, a confiar en ti, a mantener el enfoque y a descubrir una fuerza mental que no aparece cuando todo es fácil.

Mis claves para rendir al máximo cuando me toca entrenar solo:

1. Tener un objetivo concreto para esa sesión

No vale con “entrenar por entrenar”. Antes de tirarme al agua, defino:

  • Qué voy a trabajar.
  • Por qué lo voy a trabajar.
  • Qué quiero conseguir al terminar.

La claridad te mantiene conectado.

2. Dividir la sesión en bloques mentales

No pienso en 3.000 metros… Pienso en 3 bloques de 1.000. El cerebro avanza mejor por etapas cortas.

3. Yo soy mi propia referencia

Cuando entreno solo, mi rival soy yo. Compito conmigo mismo:

  • Mejora una sensación.
  • Buscar un mejor tiempo de entrenos.
  • Responde mejor al cansancio.

4. Entrenar con atención plena

Cuando estoy solo, puedo trabajar detalles que en grupo pasan desapercibidos: el agarre del agua, la alineación, la tracción, la respiración, la sensación de deslizamiento, etc. Ese nivel de conciencia técnica vale oro.

5. Recordarme para qué estoy entrenando

La motivación no aparece sola. Se provoca. Antes de comenzar la sesión me pregunto:

– ¿Para qué estoy haciendo esto? ¿Qué quiero construir hoy? Cuando tienes claro el “para qué”, cualquier serie tiene sentido.

 

A lo largo de mi carrera deportiva he tenido muchísimas sesiones solo en la piscina, porque soy de Andújar y mi club es de Córdoba. Mi entrenadora Esperanza Jaqueti, programaba los entrenos y yo los realizaba con determinación, dándolo todo en cada metro. Desde mis inicios casi siempre entrenaba solo, por lo que me acostumbré y nunca ha sido un problema para esforzarme al máximo. Evidentemente cuándo tenía la oportunidad de entrenar con mi equipo, era muy positivo, porque podía corregir y mejorar cosas que a veces uno solo no es consciente.

Creo que entrenar solo aporta un carácter diferente al deportista, en comparación con deportistas que entrenan en equipo. Son esos entrenos silenciosos, donde nadie te ve, los que fortalecen la disciplina, el enfoque y la confianza real en tu trabajo.

Porque la soledad, bien gestionada, se convierte en un lugar donde creces, te descubres y te haces más fuerte.

Miguel Ángel Martínez Tajuelo. “Calle 6 blog de natación”.

Nadador Paralímpico y Entrenador Superior de Natación

La planificación: una herramienta clave para la vida y para la empresa.

Si el mes pasado hablamos sobre volver a la rutina con energía, este mes toca mirar hacia adelante y organizar lo que viene. Las empresas lo hacen cada año: revisan objetivos, ajustan estrategias, planifican recursos y deciden a dónde quieren ir. Pero la planificación no es solo algo “de oficina”. Es una herramienta poderosa para la vida diaria de las personas.

A lo largo de mi carrera deportiva, he aprendido que planificar no es controlarlo todo, sino dar dirección y crear claridad. Y esto sirve igual para un equipo de trabajo que para una familia, un estudiante o cualquier persona que quiere avanzar con sentido.

¿Por qué la planificación es tan importante?

👉 Aporta claridad y reduce el estrés:

Cuando planificamos empezamos a actuar con intención, sabemos qué queremos conseguir y qué pasos necesitamos dar. Además nos da tranquilidad ya que en el deporte y en la empresa, saber que toca cada día ayuda a centrar la energía.

👉 Facilita la toma de decisiones:

Cuando tienes claro tu objetivo, decidir es mucho más fácil. Si tu plan está bien definido, sabes qué oportunidades encajan contigo… y cuáles no.

👉 Te hace más eficiente:

Con un plan, dejas de apagar incendios y empiezas a prevenirlos. No haces más cosas, sino, que haces mejor las cosas que importan.

 

¿Qué podemos aprender de la planificación deportiva para aplicarlo en la empresa y en la vida?

La planificación en deporte tiene fases claras:

  • Objetivo
  • Plazos
  • Estrategia
  • Trabajo diario
  • Revisión y ajustes

Y todas estas fases son perfectamente aplicables al mundo empresarial y al día a día de cualquier persona.

🔹 1. Define tu objetivo principal

Una empresa lo llama puede llamar “meta estratégica”. Un deportista lo llama “marca objetivo”. En tu vida puede ser: avanzar profesionalmente, mejorar tu salud, ahorrar, etc.

🔹 2. Desglósalo en pasos pequeños

Ni un nadador se prepara para unos Juegos de golpe, ni una empresa alcanza su visión en una semana. Los pasos pequeños son los que sostienen los grandes logros.

🔹 3. Reserva tiempos concretos

Si no está en tu agenda, no existe. Programa bloques de tiempo para conseguir un compromiso real.

🔹 4. Anticipa obstáculos

¿Habrá meses más complicados? ¿Más trabajo? ¿Más cansancio? Planificar implica pensar en los retos antes de que aparezcan.

🔹 5. Evalúa y ajusta

Un plan debe ser flexible. En el deporte ajustamos según sensaciones y consecución de pequeñas metas. En la empresa, según indicadores. Y en la vida, según prioridades.

 

Claves de la Planificación que me han sido de utilidad:

Tan solo necesitas tres preguntas:

🔸 1. ¿Qué quiero conseguir este mes?

Uno o dos objetivos.

🔸 2. ¿Qué puedo hacer cada semana para acercarme a ello?

Acciones pequeñas, realistas y constantes.

🔸 3. ¿Qué revisaré el último día del mes?

Para aprender, corregir y mejorar.

 

Planificar es darle intención a tu tiempo, alinear tus acciones con tus prioridades y construir el futuro que deseas con pasos concretos.

Ya sea en una empresa, en una piscina o en la vida diaria, la planificación es el puente entre lo que sueñas y lo que realmente haces. Pequeños hábitos de planificación crean grandes resultados a largo plazo.

Miguel Ángel Martínez Tajuelo.