¿Si yo puedo tu puedes?

Huye del “si yo puedo, tú puedes”. Mejor construye tu auto-confianza

Vivimos en una época en la que los mensajes motivacionales están por todas partes. ¡Las tazas de café nos motivan cada mañana! Frases rápidas, vídeos inspiradores, historias de superación que parecen querer resumir la vida en una idea muy sencilla: “Si yo puedo, tú puedes.”

A primera vista parece un mensaje positivo que transmite esperanza, motivación y posibilidad. Pero con el tiempo he aprendido que esta frase, aunque bienintencionada, no siempre ayuda tanto como parece. La realidad es más compleja, pero más interesante.

Cada persona parte de un lugar diferente

Desde mi punto de vista, uno de los grandes errores del “si yo puedo, tú puedes” es que da por hecho que todos empezamos desde el mismo punto. Pero no es así. Cada persona tiene una historia y circunstancias distintas, habilidades únicas y experiencias diferentes.

Compararse solo puede generar frustración innecesaria. Lo que para alguien es un paso pequeño, para otro puede ser un desafío enorme.

Inspirar no es imponer

Las historias de esfuerzo y superación son valiosas. Nos muestran que las cosas pueden cambiar y que el trabajo tiene recompensa. Pero inspirar no debería significar decirle a alguien:  “Haz exactamente lo mismo que yo hice”. Inspirar debería significar algo más profundo: “Si yo encontré mi camino, tú también puedes encontrar el tuyo.” Ahí está la diferencia.

👉 La clave es construir tu propia autoconfianza

En lugar de obsesionarnos con lo que otros han logrado, quizá deberíamos centrarnos más en algo que sí depende de nosotros: Construir nuestra propia auto-confianza.

La auto-confianza no aparece de un día para otro. Se construye y desarrolla poco a poco:

  • Cumpliendo pequeños compromisos con uno mismo.
  • Superando dificultades paso a paso.
  • Aprendiendo de los errores.
  • Reconociendo los avances, aunque sean pequeños.

El deporte es el gran ejemplo

En el deporte cada atleta tenemos nuestro propio proceso. Por ejemplo, mi forma de hacer el viraje en la piscina, solo me sirve a mi y tengo que trabajar ese gesto técnico con mis propias habilidades y a mi ritmo. Intentar copiar el camino de otro rara vez funciona.

Lo que sí funciona es algo mucho más sencillo y mucho más exigente: confiar en tu propio proceso y seguir trabajando.

 

Quizá estaría bien cambiar la frase:

En lugar de decir: “Si yo puedo, tú puedes.” Es más realista: “Si yo pude encontrar mi camino, tú también puedes encontrar el tuyo.”

Porque cada historia es diferente, que es lo que hace que cada logro tenga verdadero valor.

Miguel Ángel Martínez Tajuelo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.