Nivel de activación: ni pasado de vueltas, ni dormido.

En este blog os he contado mi experiencia en natación con el programa de establecimiento de metas, cómo afrontar los entrenos si entrenas solo y el entrenamiento en tiempo de fiestas. Ahora comenzado el año y con importantes competiciones a la vista quiero hablaros del Nivel de Activación.

En natación ganar o perder, alcanzar nuestro objetivo o no, también depende de  conseguir el nivel de activación adecuado en el momento justo.

¿Qué es el nivel de activación?

El nivel de activación es el estado físico y mental con el que afrontamos un entrenamiento o una competición y se podría decir que está formado por nuestra:

  • Energía.
  • Tensión muscular.
  • Concentración.
  • Motivación.
  • Capacidad de control emocional.

Si imaginamos nuestro Nivel de Activación como un regulador de nuestro cuerpo-mente ante un entrenamiento o competición:

  • Si está muy bajo → falta de intensidad y desconexión.

Por ejemplo:

  • Te cuesta entrar en ritmo
  • Sensación de desgana
  • Falta de intensidad en las series
  • Brazadas sin interés, ni intención.
  • Pensamientos tipo: “No estoy fino hoy”, etc.

 

  • Si está muy alto → nervios, rigidez, ansiedad y errores.

Por ejemplo:

  • Demasiada tensión corporal
  • Respiración acelerada
  • Salidas precipitadas
  • Pérdida de sensibilidad con el agua
  • Errores técnicos por querer hacerlo todo “a tope”

 

  • Nivel óptimo → foco en lo importante, fluidez, confianza y rendimiento.

El objetivo no es estar siempre al máximo, sino saber regularse según el momento.

 

Claves que me han funcionado para regular mi nivel de activación:

👉 1. Hay que Conocerse.

Cada nadador responde de forma diferente. Hay quien necesita activarse mucho para rendir y quien necesita calma y control.

Pregúntate:

  • ¿Rindo mejor cuando estoy tranquilo o cuando estoy muy activado?
  • ¿Cómo me siento en mis mejores entrenos/ competiciones?

👉 2. Crear rutinas.

Las rutinas ayudan al cuerpo y a la mente a colocarse en el punto justo.

Ejemplos:

  • Siempre el mismo calentamiento
  • Misma música antes de entrenar o competir
  • Mismas respiraciones previas.

Las rutinas reducen la incertidumbre y regulan la activación de forma natural.

👉 3. Usar la respiración como regulador.

La respiración es una de las herramientas más potentes:

  • respiraciones profundas y lentas → bajan activación
  • respiraciones más cortas y activas → suben activación

Aprender a usarla te da control inmediato sobre tu estado mental.

 

A lo largo de mi carrera he comprobado que mis mejores resultados no llegaron cuando estaba más nervioso ni cuando me sentía excesivamente relajado, sino cuando encontraba ese punto intermedio donde el cuerpo responde y la mente confía. Cuando consigues ese equilibrio, nadas más suelto, tomas mejores decisiones y disfrutas mucho más del proceso. Y para llegar a ese punto los ejercicios de respiración me ayudaban muchísimo.

La activación se entrena al igual que la técnica o la resistencia.

🔵 Y Recuerda:

No se trata de ir siempre al máximo, sino de ir en el punto justo cuando de verdad importa.

Miguel Ángel Martínez Tajuelo. “Calle 6 blog de natación”.

Nadador Paralímpico y Entrenador Superior de Natación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.